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El Pescado ahumado.
El salmón, la trucha, la merluza, la boga,
y la lisa, son pescados ahumados clasicos.
El
ahumado ayuda a conservar los alimentos y al mismo tiempo
les confiere unos aromas atractivos. En el pasado, junto
con la salazón y el secado, fue un método
importante de hacer conserva. En nuestros días,
en los que las técnicas de preservación
han avanzado mucho con el desarrollo de la tecnología
del frío y del vacío, el ahumado se emplea
casi exclusivamente para aportar aromas.
En
nuestra tierra, a diferencia de lo que sucede en otros
países al norte y al sur del nuestro, no existe
una gran tradición de ahumados. Siempre se ha
preferido la salazón, de la que es un producto
emblemático nuestro bacalao. Sin embargo, hoy
en día los gustos y las cocinas de todo el mundo
se van homogeneizando y los ahumados, sobre todo los
pescados, abundan en todos los escaparates como producto
exquisito.
Aunque
se ahuman los quesos, las frutas, las nueces y aún
huevos duros, este método de conservación
se emplea principalmente con pescados y carnes. Probablemente
la práctica del ahumado tiene su origen en tiempos
prehistóricos. El invento, tras el descubrimiento
del fuego, era casi necesario. Carnes y pescados que
se secaban a la llama, quedaban cubiertos por el humo,
lo que se vio, les confería un aroma agradable
y mejoraba su conservación.
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